Abogados colegiados buscando un nuevo rumbo

Abogados colegiados buscando un nuevo rumbo

junio 8, 2017 0 Por Arturo Rubio Ruiz
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El próximo lunes, 12 de junio del año en curso, se llevará a cabo el proceso de selección de quien será el nuevo presidente del Colegio de Abogados de Baja California Sur, asociación civil que viene siendo algo así como una bolsa de trabajo burocrático a la que se asigna en automático al presidente en turno, un cargo público nivel tres, a cambio de mantener controlado al gremio.

Si el gobierno del Estado fuera un equipo de futbol, el colegio de abogados sería algo así como sus fuerzas básicas, su cunero o reservorio de profesionales del derecho al servicio del Estado.

Desde su nacimiento, el colegio ha operado como bolsa de trabajo para los dirigentes, a quienes se les asigna sistemática y tradicionalmente, un cargo de nivel medio, dentro de una institución pública presupuestalmente dependiente del erario estatal.

Actualmente el colegio cuenta con un padrón de 302 afiliados, de los cuales, el 82% son servidores públicos, es decir, son licenciados en derecho que se desempeñan como empleados de gobierno, no como abogados litigantes. En otras palabras, solamente dos de cada 10 integrantes, son profesionales del derecho, dedicados a la abogacía, cuyos ingresos no proceden de la nómina oficial.

Para tener el control de la mesa directiva, lo único que tiene que hacer el secretario de gobierno es cubrir la cuota de cincuenta afiliados, algo así como 850 pesos por cada uno en promedio, y con ello garantizar la mayoría de votos que le permiten “elegir” al presidente del colegio en turno.

Desde el milenio pasado, así ha operado el procedimiento de sucesión en la presidencia. Este año, sin embargo, las cosas pueden cambiar. Se ha formado una planilla encabezada por un abogado litigante, que no tiene aspiraciones laborales en el sector público, que encuentra en el litigio una productiva actividad rentable, y que afirma no tener el menor interés en utilizar la presidencia del colegio como trampolín para un hueso oficial, y por ende, busca en su propuesta de trabajo, lograr la plena independencia del colegio, respecto de la férula gubernamental.

Pretende sacudirse de la inercia que mantiene al gremio convertido en un grupo complaciente que asume pasivamente las indicativas del gobierno estatal.

Aparentemente, la empresa emprendida por la planilla independiente es una lucha perdida, pues la inmensa mayoría de agremiados en aptitud de voto, serán más leales a su patrón laboral que a los estatutos del colegio, y los auténticos litigantes, los no empleados estatales, no son muy afectos a cubrir puntualmente sus cuotas, lo que haría poco probable que se pusieran al corriente en el pago de sus cuotas, para estar en condiciones de votar.

Pese a enfrentar en principio un escenario adverso, la planilla independiente buscará la presidencia del colegio, y para eso hace un llamado a todos los abogados litigantes del Estado, para que acudan al colegio, y se sumen al proyecto de re dignificación de la agrupación gremial de profesionistas del litigio.

Es un buen momento para liberarse del control interno que sistemáticamente ha ejercido el gobernador en turno, a través de sus operadores insertos en la secretaría general de gobierno.

Así las cosas, el próximo lunes la rueda de la rutina sujeta al control oficial “elegirá” al nuevo presidente del Colegio de Abogados, o bien, los auténticos litigantes, los foristas independientes, los abogados que no cobran cada quincena en la nómina estatal, romperán el viejo esquema y optarán por un presidente independiente, que promete darle un nuevo rumbo a la agrupación de profesionales del derecho más antigua del Estado.

Solo se necesita el voto de 50 de los 60 abogados independientes que enlistan las filas del Colegio. ¿Darán su apoyo a la planilla independiente, o seguirán la tradicional inercia de pasivo sometimiento a la voluntad oficialista?.

El lunes por la noche, sabremos qué clase de abogados integran mayoría en el Colegio Estatal.