ARGUMENTOS. COMPLICIDADES PARTE II

septiembre 4, 2015 0 Por Pablo Diestro
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Implicados
(al priismo de BCS)
La tarea laboriosa que hace un priista que “suda la camiseta” se hizo hasta el cansancio, desde el paralelo 28 hasta Cabo San Lucas. Eso fue el convencimiento, la promoción del voto de candidatos —extremadamente “impopulares”, asignados unos y por compromisos otros—, un trabajo que no dejaron de hacer promotores, activistas, dirigentes de seccional y representantes, en el ámbito de sus posibilidades. Esta vez fue con escasos fondos económicos.
Dinero que prometieron unos, que “jinetearon” otros, y que nunca llegó a manos de quienes realizaron el ejercicio pleno de lograr la suma y multiplicación de afectos e intención del voto para la coalición encabezada por el PRI.
Y los casos no son aislados: fueron muchos y que hicieron del conocimiento no solamente del coordinador general de la campaña priista, Valerio Castro, sino del propio candidato a gobernador, Ricardo Barroso.
No se hizo nada.
No se corrigieron errores.
Siguieron los mismos “coordinadores” y “sub-coordinadores”. Representantes que «hicieron de las suyas».
Pero como al CEN del PRI le importaba poco o nada el proceso del BCS, dejaron “suelto” todo.
Sumados a ellos, quienes aspiraron y suspiraron por la candidatura a gobernador: el senador Isaías González Cuevas y la ex presidenta de La Paz, Esthela Ponce.
Implicados seriamente en la debacle priista.
No solamente ellos, sino también a quienes se acusa de “vender” la elección de BCS, que merecen tema aparte.
Para Esthela, Isaías y hasta el propio aspirante eterno a gobernador Antonio Manríquez Guluarte, fue muy fácil pararse en eventos masivos (donde estuvieran los dirigentes nacionales, por supuesto) y levantar la mano de Barroso.
Pero abajo, su gente, la gente de estos líderes, siempre haciendo un trabajo adverso, ocupándose siempre en contra de la campaña priista. Antonio Manríquez envió, incluso, parte de sus operadores, a la campaña del candidato a gobernador panista.
La presencia de los tres “distinguidos” priistas, en eventos públicos, era forzada, presionada y otras de la veces negociada por dirigentes nacionales del partido, de la Presidencia misma y del Senado de la República.
Pero le “tapaban el ojo al macho”, como reza la frase.
Hacían sus cumplidos, públicamente.
La verdad era otra. La traición.
Una traición que debe quedarles muy claro a los tres (incluso al propio senador con licencia Ricardo Barroso): no se la hicieron al candidato a gobernador ni a los demás contendientes de la coalición, porque a quien más dañó la deslealtad fue al propio priismo que se la jugó con todo.
Los priistas fueron traicionados por sus representantes, por los “distinguidos”.
Sin excluir la detallada danza de simulaciones de figuras que mediáticamente “dieron su apoyo” al tricolor y a sus candidatos.
Y esa lectura la tienen muchos, en todo el estado.
Con la película HD, de alta definición, de un Presidente de la República priista y de un comité ejecutivo nacional del PRI que entregaron por negociación desde allá, y por la venta de estructura acá, una entidad que exigía un cambio de gobierno, de otro perfil para BCS, con el PRI al frente.

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