¿Ya probaste las Ciruelas del Mogote?

¿Ya probaste las Ciruelas del Mogote?

agosto 25, 2012 0 Por Redacción

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Por: Darío LUNA

El pasado fin de semana, cuando platicaba con mi vecino, recordé la típica frase con la que gente de Baja California Sur recibe al foráneo: “si comes ciruelas del Mogote, ¡ni modo! Ya te quedaste. Aquí vas a pasar el resto de tus días”. Los de afuera cuando escuchamos esta afirmación, respondemos flagrantemente: “¡ni loco me quedo aquí!”.

¿Cómo es que este lugar “aislado” de la mayoría de los estados,  es capaz de cobijar tanto a las personas de fuera y nos hace enamorarnos de su tierra al grado de defenderla como si fuera nuestra?.

Hace muchos años que, simplemente esta tierra y su gente no me han permitido partir. Lo que a mi llegada fue: “Qué aburrido parece este lugar”; se convirtió en: “qué tranquila es mi ciudad”. Lo que en su momento renegué: “este calor es como el mismísimo infierno”; se convirtió en frases como: “este calorón está especial para ir a la playón”.

Lo mucho que injurié: “estos paceños se pasan de carrilludos”; se tradujo en horas de risas y carcajadas, escuchando a los “carrilludos del barrio” y a los Huizapoles por ejemplo, que al principio hablaban prácticamente en otro idioma para mí. Y qué tal esa mirada que le echamos a los cerros y, después de mirarlos pelones, pensar: “qué tristes lucen así, sin vida”. Al poco tiempo con otra mentalidad,  el paisaje se transformó para mis ojos, en el lugar donde el desierto y el mar se juntan.

Es casi imposible no enamorarse de Baja California sur. Como mi vecino que esa tarde, sin preguntarle absolutamente nada, sacó debajo de una mesa de su casa, un cofre estilo pirata, donde guardaba sus más preciados tesoros: unas antigüedades sudcalifornianas. Tales como unas monedas de 1870 y una especie de publicación periodística que llegaba en barcos desde Inglaterra allá por comienzos de siglo, relató. Al sacar las antigüedades con gran emoción comenzó a relatarme historias de esta tierra.

Me platicó que según su idea, el nativo sudcaliforniano es aguerrido, explosivo y territorial ante las amenazas. Pero a la vez noble, amante de sus raíces y un anfitrión insuperable. Con mucho entusiasmo escuchaba sus anécdotas y él aprovechaba para plantearme teoría; decía que lo inhóspito de este territorio,  había formado ese carácter muy característico del sudcaliforniano.

El señor tuvo tiempo y oportunidad para platicarme muchas historias. Historias que no se encuentran en un libro de texto o de historia. Esas historias que por lo fantásticas que son, deben ser transmitidas así, de persona a persona.

Cuando él hizo una pausa en sus relatos, aproveché para preguntarle, de qué parte de Baja California Sur provenía. Lo sorprendente fue escuchar que había nacido en Obregón, Sonora y que hacía 20 años que había llegado este lugar, para no irse jamás. Entonces comprendí que somos muchos los adoptados por este hermoso lugar llamado Baja California Sur.

Esta tierra es rica en su naturaleza pero lo es más en su gente. Una prueba de esto es  lo que logran todos cuando se unen para cuidar su naturaleza. Cuando juntos protegen sus playas y sus arrecifes. Y cuando hombro con hombro se unen para defender aguerridamente su tierra que tanto quieren y nos enseñan a querer.

Ese es el principal tesoro de este lugar. Aquí nació mi hija y aquí espero poder verla crecer, si Dios lo permite. Y al igual que mi vecino, confieso que aún, no he comido las mentadas ciruelas del Mogote. Y veo que no es necesario. Las ciruelas del Mogote que tanto platican, me doy cuenta que en realidad significan el calor de la gente sudcaliforniana.