El acoso escolar

El acoso escolar

septiembre 30, 2016 0 Por Arturo Rubio Ruiz

¡Únete a nuestro canal de Telegram y entérate antes que nadie de las noticias más destacadas!

Me quiero unir al canal
Invertirás 3 minutos de lectura

Cada día es más alarmante el aumento de casos en los que un menor es víctima de abuso por parte de sus compañeros o incluso sus maestros, en los centros educativos de la Entidad. No existe una estadística oficial sobre el tema, pero las redes sociales dan cuenta de estos eventos, con una alarmante tendencia al incremento, tanto el número como en la gravedad de los casos.

El fenómeno social del acoso escolar, conocido popularmente bajo el anglicismo genérico de “bullyng”, es un problema que requiere inminente atención tanto de las autoridades escolares, como de los padres de familia.

De acuerdo con los datos que publica en agosto la UNICEF de una encuesta realizada en 20 naciones de economías emergentes, entre ellas México, Senegal, Uganda, Sierra Leona, Liberia, Mozambique, Ucrania, Chile, Malasia, Nigeria, Swazilandia, Pakistán, Irlanda, Burkina Faso, Mali, Guinea, Indonesia, Zambia, nueve de cada diez jóvenes encuestados refieren haber sufrido algún tipo de abuso o acoso durante su paso por los centros de educación primaria y secundaria.

El reporte establece además que uno de cada cuatro infantes es víctima constante de algún tipo de acoso en su centro educativo, y que las autoridades únicamente toman cartas en el asunto, cuando el caso repercute en los medios de comunicación masiva y la víctima recibe graves alteraciones físicas, o incluso, se llega a la inducción del suicidio.

En la referida encuesta se establece que la causa más generalizada de acoso escolar, es el aspecto físico de la víctima. Cualquier característica que la distinga de la generalidad, como puede ser su estatura, sobrepeso, color de piel, origen étnico, estrato socioeconómico, discapacidad visual o falta de destreza en alguna actividad, etc., es utilizada como pretexto para ser victimizado por los compañeros del centro educativo, y en algunos casos, por los propios educadores, que suelen propiciar estos abusos, al referirse de manera despectiva o burlona, de quienes presentan alguna peculiaridad distintiva.

¿Qué debemos hacer?

El problema es real, actual y muy grave,  y por ello, la respuesta de las autoridades educativas debe ser contundente. Se requiere una acción preventivo-reactiva contundente de cero tolerancia a la violencia física y el acoso psicológico en los centros educativos de la entidad, generando programas eficaces de detección y protección temprana de alumnos victimizados.

Es imperativo contar en todos los centros escolares, tanto públicos como privados, con un PROTOCOLO DE ACTUACIÓN, elaborado por la Secretaría de Educación en el Estado, con el apoyo profesional de expertos en educación, psicología, derechos humanos, prevención del delito, y demás ciencias idóneas, en el que se detalle de manera precisa y clara, los pasos a seguir para prevenir, detener, combatir y erradicar

el acoso en los centros educativos de la entidad, y generar programas de información continua en los que se involucre a los padres de familia, para que de manera conjunta se combata el acoso escolar.

Es importante que se establezca en dicho protocolo el procedimiento de actuación por parte de los padres y las autoridades del colegio. Se debe explicar de manera sencilla y práctica a los padres de familia, dicho protocolo, y el papel que desempeñan como “primeros respondientes” en tratándose de acoso escolar.

En todos los casos, el menor debe sentir que no está solo y ayudarle a comprender que no es culpable de lo que le sucede.

Los padres deben informar al personal del centro educativo, tan pronto tengan sospechas de que está ocurriendo un posible caso de abuso o acoso escolar, y exigir que todas las actuaciones que realice el centro se documenten debidamente, ya que en la mayoría de los casos, hasta que no se interviene por escrito, no suelen actuar de manera efectiva, y el registro de todos los casos que se presenten, sirve como antecedente para los programas de prevención y combate al abuso y acoso escolar.

En ningún caso se debe esperar a que el menor presente daños físicos o psicológicos, todo lo contrario, se debe exigir la protección inmediata de la víctima y en consecuencia frenar -y en su caso sancionar- de manera inmediata cualquier conducta de maltrato, ya sea hacia un alumno o profesor. Otra medida preventivo-formativa ideal se plantea en la exigencia de contar con una calificación y certificación de todos los educadores en materia de derechos humanos y prevención del acoso escolar, que sea expedida por la Comisión Nacional de Derechos Humanos o algún otro organismo equivalente, para tener la certeza de que nuestros educadores están capacitados para prevenir, detectar, combatir y erradicar el acoso escolar de nuestros centros educativos.