El que traiciona una vez, traiciona siempre

El que traiciona una vez, traiciona siempre

diciembre 14, 2017 0 Por Redacción
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La Paz, BCS.- El que no conoce la historia esta obligado a repetirla. Ante la posible concertación de espacios para el Partido Verde, el PANAL y el PES en Baja California Sur, que se vislumbran como los aliados a todas las elecciones que se competirán este 2018, desde las nacionales a las locales, la posibilidad de que Alejandro Tirado obtenga la nominación en primera formula para el Senado es irreversible. El Partido Verde ha sido un aliado de mucho tiempo del PRI y hoy en esta elección el aspirante Meade seguramente tendrá la responsabilidad de avalar los amarres para la coalición total federal y local para no dejar espacios de fuga de votos o ejercicios de votos divididos que pongan en riesgo su gobernabilidad, por eso resulta cada vez mas afianzada su candidatura al Senado, al menos así lo ha dejado entrever uno de los principales operadores de Meade “tenemos que ceder los espacios necesarios y sacrificar cuadros priistas a cambio de fortalecer la ciudadanización de la elección”. Lo delicado del tema es precisamente que el aspirante priista a ese mismo cargo es sin duda el Delegado de SEDESOL. El principal asesor del aún delegado de SEDESOL es sin duda alguna el General en retiro Antonio Valdivia. Tristemente célebre el General por ser el factor de la derrota del PRI en 1999.

Para muchos jóvenes que hoy pululan alrededor del Delegado, no les queda clara la historia de 1999. Aquella en que la inconformidad y la traición del padre y asesor de Valdivia ocasiono la debacle de su propio partido, de la que a la fecha no se ha podido reponer. Si los consejos y arengas que recibe son de la envergadura de aquellos que el mismo protagonizo a finales de 1998, no resultaría extraño una nueva traición de ésta naturaleza.

En aquel momento las decisiones cupulares del PRI no favorecieron la aspiración del General, y como consecuencia de su mismo berrinche e inconformidad fortaleció la rebeldía de quien al igual que él salió del partido en el poder para derrotarlo en las urnas, y quien a la postre fue el gobernador que avasallo al PRI; Leonel Cota Montaño. No fue extraño ver a connotados valdivistas incrustados en el poder posteriormente como Raúl Juan Mendoza Unzon, Homero Bautista Osuna, entre muchos otros que como compromiso del General obtuvieron espacios en los gobiernos del PRD.

Las traiciones al PRI le han costado una eternidad fuera del gobierno estatal, y hoy ante un escenario propicio para mantener la presidencia del país, que contrasta con la ausencia de condiciones de crecimiento político en lo local, la sola idea de que el sueño de decenas de jóvenes que lo siguen en la Delegación y que lo ven como si fuera producto de la creación divina, están muy distantes de evaluar en su justa dimensión al joven Juan Alberto; y si ese sueño se desmorona, la tibieza de personalidad y la posibilidad de operar en contra lo posicionan como una traición en potencia.

No es gratuito que Alejandro Tirado se este convirtiendo en la opción al senado mas sólida del mercado político. Valdivia Alvarado ha contendido en dos ocasiones y las dos ha sido derrotado. Además el caballo de Troya mas cercano a sus aspiraciones y desde el interior de SEDESOL construye finito alianzas con los Agundez para fortalecer junto con Ibarra las aspiraciones del joven Tirado, y pueden garantizar sobradamente un triunfo holgado para la coalición que Valdivia sin duda no puede garantizar; ya que el efecto Meade compite fuertemente con el efecto AMLO.

No seria del todo extraño un cambio de rumbo en las aspiraciones Valdivistas, quien no dudaría un segundo en refugiarse en los brazos de acción nacional, pues el lazo y los compromisos establecidos con el Gobierno de la entidad fueron avalados en su momento por Meade, el amigo; y que pudiese no sostener Meade, el candidato.

Los claroscuros que exhibe el novel político en su formación lo colocan como un personaje inestable para el PRI, su soberbia de todos conocida es tan grande como su inseguridad y ego. Evidencia de esto es que no quiere soltar las riendas de la Delegación porque no tiene segura la posibilidad de ser candidato; ¡no le apuesta al triunfo pues!; no se siente suficientemente capaz para realmente ser competitivo. Si la falsa amistad con Nuño y la relación con Meade que le viene del Ejecutivo Estatal, no per sé, no son lo solidas que pretende sin duda estaremos en presencia de un eventual desgranamiento de su grupo y si se raja, pues ni hablar; estaremos viendo de nueva cuenta la triste realidad de los priistas de oropel.