El Sacerdote Jesuita Juan Jacobo Baegert y el surgimiento de la leyenda negra de la California ancestral

El Sacerdote Jesuita Juan Jacobo Baegert y el surgimiento de la leyenda negra de la California ancestral

julio 21, 2018 0 Por Sealtiel Enciso Pérez

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Por demás interesante resulta escudriñar en las páginas que nos legaron los primeros colonos que llegaron a la California primigenia, los escritos realizados por los Sacerdotes jesuitas dan cuenta del estado en que se encontraban, no sólo los habitantes milenarios de la tierra de Calafia, sino también, sus costumbres, alimentación, relaciones familiares, cosmogonía, festejos, flora y fauna de estas tierras.

Eneste caso, analizaremos el legado que dejó el jesuita S.J. Juan Jacobo Baegert, que vivió por 17 años encerrado en uno de los rincones más agrestes y hostiles de esta tierra Californiana, y que supo guiar al grupo de indígenas cochimíes, con los que interactuó, aprendiendo su lengua y costumbres, y además, estuvo encargado de la Misión de San Luis Gonzaga de Chiriyaqui, hoy en el municipio de Comondú.

Misión de San Luis Gonzaga de Chiriyaqui

Autor: Javier Arce

Baegert procedía de una familia con una larga tradición de integrantes de la misma que habían abrazado la vida religiosa católica. Con tan sólo 32 años se ordenó sacerdote en su natal Schlettstadt, -hoy conocida como Alemania-, y de inmediato fue enviado a la Nueva España. Al llegar a la capital de la colonia, sólo se le permitió descansar pocos días, y, de inmediato, se le ordenó presentarse bajo las órdenes de sus superiores en una tierra de nombre California, para continuar la labor evangelizadora y colonizadora que realizaban los ignacianos desde hacía 52 años en ese sitio.

A principios de 1750 llega a las tierras Californianas, desembarcando en el puerto de Loreto. Recibido por sus compañeros religiosos, se le asignan tareas del culto religioso así como administrativas, e inició un curso intensivo de aprendizaje de la lengua del pueblo Cochimí. A mediados de ese año es enviado a fundar lo que a la postre se convertiría en la Misión de San Luis Gonzaga de Chiriyaqui, una de las escasas construcciones que se mantienen en pie y en su estado original desde su fundación.

El sitio, donde fundó la misión, era muy concurrido por rancherías y bandas de indios, quienes mantenían asentamientos semiestables debido a su cercanía con el Mar Bermejo, donde obtenían alimentos, plantas, cactáceas y una gran variedad de animales.

Pintura del Jesuita Ignaz Tirsch

Durante estos 17 años que vivió el sacerdote en esta región, logró registrar una serie de anotaciones objetivas, frías y descarnadas de sus vivencias y lo que pudo observar de aquella gente y aquella tierra. Todos estos conocimientos le servirían a la postre para escribir un libro el cual tituló “Noticias de la península americana de California» el cual salió a la luz en el año de 1771.

Este libro hace una descripción detallada de las cactáceas que abundaban en aquella región; incluso, en uno de los pasajes del libro narra que por “puro ocio” se puso a contar la cantidad de espinas que tenía una rama de un cactus -probablemente una pitahaya-, y logró contar no menos de 1680 espinas. Como todo tombre acucioso y acostumbrado a realizar largas disertaciones filosóficas sobre lo que observaba, también realizó una larga investigación sobre las aves, carneros, zorros, leones de montaña, víboras, langostas, hormigas y todo lo que se cruzaba a su paso. Realizó experimentos con una paloma, un perro y un gallo para determinar la toxicidad del veneno de las víboras de cascabel que diariamente encontraba dentro y fuera de la habitación donde pernoctaba.

En sus escritos describió las costumbres que caracterizaban a los indígenas cochimíes con los que convivía. Los denostaba como personas de muy escasa inteligencia, flojos y que siempre rehuían el trabajo, siempre hambrientos y no desperdiciaban la oportunidad para robarse el ganado o comer cualquier pequeña espiga de trigo sin el menor empacho o remordimiento. También, detalló que los indígenas californios no conocían conceptos abstractos como el amor, la inmortalidad y el renacimiento, por lo que le fue sumamente difícil el poder evangelizarlos y que se apropiaran de la doctrina católica.

Pintura del Jesuita Ignaz Tirsch

Sus escritos son de suma importancia porque en ellos detalla las costumbres de higiene de los indígenas, que, acostumbrados a darse un pequeño baño con sus propios orines, quedaban más sucios y con un penetrante olor que los acompañaba todo el día. También destacó la extracción de semillas de pitahaya de sus excrementos ya secos, para luego tostarlas y molerlas para preparar un pinole que guardaban para alimentarse.

En otro sentido, el historiador Pablo L. Martínez, llamó a sus escritos “La leyenda Negra” de la antigua california y cuestionaba la veracidad de estas narraciones.

Resultan también interesante las anotaciones en cuanto a la geografía y orografía de la península respecta, luego de recorrerla casi en su totalidad, donde se cuestionaba la procedencia de las conchas que encontraba en lugares remotos de la serranía y que no podía explicarse cómo llegaron a ese sitio, asimismo, logró constatar que nuestra California Original no era una Isla como originalmente se pensaba sino un península unida al macizo continental del norte.

En fin, podríamos seguir escribiendo sobre el impacto que ha tenido la obra de este alsaciano en el conocimiento de las costumbres y cómo conoció la California en los 17 años que vivió en ella, pero cerraremos este capítulo diciendo que ninguna persona que se precie de ser un mediano conocedor de la California del Sur podrá afirmarlo, si no ha leído y meditado sobre el maravilloso libro que nos legó el Jesuita Juan Jacobo Baegert.

Bibliografía:

Las noticias de la península Americana de California. Por el Rev. Padre Juan Jacobo Baegert, con traducción por Pavlov Kirchhoff. Editora Elizabeth Acosta Mendía. México, 2013.

https://es.wikipedia.org/wiki/Juan_Jacobo_Baegert