PALEMÓN Y LA PROCRASTINACIÓN DE LA JUSTICIA

PALEMÓN Y LA PROCRASTINACIÓN DE LA JUSTICIA

agosto 26, 2016 0 Por Arturo Rubio Ruiz
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El 15 de abril de 1535 Hernán Cortés, capitán Metelinense, conquistador de las américas, sale del puerto de Acapulco al frente de tres embarcaciones construidas en Tehuantepec en una expedición al mar del sur, hoy océano Pacífico. En esa expedición exploró los territorios de Sonora y Sinaloa, en busca de las míticas tierras de Tzihuatán (tierra de mujeres, en náhuatl), y que la leyenda literaria europea identificaba con el fabuloso emporio de la reina amazona Calafia, alentado en su búsqueda por los informes que recibió tras el casual arribo a la media península, dos años antes, de Fortún Jiménez, primer europeo en pisar dicho suelo, y que muriera a manos de los aborígenes, junto con una veintena de sus co expedicionarios, en dicha empresa.

El asesinato de Fortún Jiménez y los hombres bajo su mando, es pues el primer hecho delictivo en la media península, de que guardan memoria los registros históricos hispánicos.

El territorio descubierto casualmente en la búsqueda de la tierra de las amazonas, Tzihuatán o emporio de la reina Calafia, posteriormente se denominó California, pues se consideraba que la media península era una isla, la mayor de un pequeño archipiélago (las Californias) y no un brazo extendido del continente. Se llamó California, debido a que al desembarcar en dichas tierras, Cortés expresó en latín, al sentir el intenso calor local: “Oh, callida fornax” (horno caliente).

Así entonces, el 03 de mayo de 1535, tras desembarcar y realizar las ceremonias propias del protocolo real, registrado en la primer acta notarial suscrita en la península, Hernán Cortés Monroy Pizarro Altamirano fundó en el lugar que los nativos guaycuras llamaban Airapí, el “Puerto y Bahía de Santa Cruz", en honor a la festividad religiosa que ese día marca el calendario litúrgico católico.

Años más tarde, Sebastián Vizcaíno, la rebautizó como La Paz, denominación que hoy mantienen la bahía, el puerto y la ciudad capital del Estado de Baja California Sur.

Por ser entonces colonia hispana, de los hechos delictivos conoció la corona española, mediante la figura del Ministerio Público, que heredamos tras la independencia nacional, y en 1919, tras decretarse la primera Ley Orgánica del Ministerio Público Federal, del Distrito y Territorios Federales, -ajustándose a las disposiciones de la Constitución de 1917-, correspondió a la Procuraduría de Justicia del Distrito y Territorios Federales la persecución de los delitos cometidos en la media península.

El 08 de octubre de 1974 Baja California Sur abandona el estatus de territorio federal, nace como Estado libre y soberano, y cuenta desde entonces con su propia procuraduría de justicia.

Desde el primer hecho delictivo documentado en los anales de la entidad y hasta la reforma constitucional estatal orquestada por la actual administración mendocista en 2015 para permitir que el actual procurador ocupara el cargo, la estadística registra un total acumulado ligeramente superior a los sesenta mil expedientes de averiguación previa pendientes de resolución en todo el Estado.

De enero 2016 a la fecha, únicamente en el partido judicial de La Paz, se han generado casi diez mil carpetas de investigación, pendientes de resolución.

Para los amantes de las estadísticas, el dato resulta revelador: en solo ocho meses, únicamente en la circunscripción competencial de La Paz, la procuraduría de Palemón ha generado el equivalente a la sexta parte de TODOS los expedientes de investigación pendientes de resolución, acumulados en TODA la historia de la entidad.

En otras palabras, de mantenerse la tendencia, en solo tres años, la procuraduría de Palemón acumulará el equivalente a LA MITAD de todas las indagatorias pendientes de resolución acumuladas en TODA la historia previa de la entidad.

Vamos aceleradamente a un enorme cuello de botella, en el cual la impunidad se disparará a niveles sin precedentes.

Debemos revertir esa inercia. El nuevo sistema de justicia penal genera excelentes perspectivas en su aplicación, pero es un fracaso su implementación, en la medida en que los operadores siguen procrastinando la resolución de los expedientes que día a día se acumulan sin resolución en las agencias del Ministerio Público.

La reforma en justicia penal será tan eficaz como lo sean sus operadores. Gastamos mucho en edificios de relumbrón, y casi nada en capacitación.

¿Hasta cuándo la soberbia del gobernador le permitirá reconocer que se equivocó trayendo a Palemón?

¿Hasta cuándo habremos de esperar para que los diputados ejerzan cabalmente su mandato de representación ciudadana y tomen cartas en el asunto, removiendo a Palemón?

“Hay que hacer algo, y pronto”, dijo mi abuelo cuando cumplió 84 años.