El vengativo, mentiroso y costoso

El vengativo, mentiroso y costoso

mayo 8, 2017 0 Por Arturo Rubio Ruiz
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Durante las campañas electorales, se ha hecho una costumbre que los candidatos mientan y denosten, vilipendien e incluso calumnien a sus rivales. Y lo hacen sabiendo que no hay consecuencias. Pueden utilizar esos métodos porque el marco legal es muy laxo, y se los permite.

También es frecuente que hagan promesas que saben que no podrán cumplir, y lo hacen porque nadie les reprocha ni se procede legalmente en su contra. Aún recuerdo la promesa de Fox, de resolver en 15 minutos el conflicto con los zapatistas, la de Leonel Cota, de resolver todos los problemas económicos de la entidad con la venta del avión del gobierno estatal, o la del actual gobernador, de resolver “rapidito” el problema de la inseguridad. Andrés Manuel que promete resolver el caso de la desaparición de los estudiantes de Ayotzinapa. Y las que nos faltan por escuchar.

Mienten para competir, mienten para ganar, y no son sancionados. Lo hacen y les funciona. Y lo seguirán haciendo, con la confianza de que el electorado es permisivo y tolerante, pasivo e indiferente a dichos procedimientos.

Algunos incluso, ya en el encargo público, siguen mintiendo y engañando, y con ello atentan contra la certeza y legalidad del ejercicio público y ofenden la inteligencia del gobernado.

Si debe ser inadmisible que se mienta en los procesos electorales, y si debe existir una sanción para quien incumpla sus promesas electorales, con mayor razón debe sancionarse severamente a quienes ya en el encargo, siguen mintiendo para tratar de justificar o minimizar sus desatinos como administradores públicos.

Y hay mentiras que puede resultar muy complicado descubrir, pero hay otras que resultan grotescas y burdas. Es el caso de la declaración que hace el presidente municipal cabeño, y que publica en la página oficial del municipio en internet.

De acuerdo con el encabezado de la nota publicada el 03 de mayo del año en curso, “Concluye el gobierno de Los Cabos litigio de bases sindicales”, lo cual es completamente falso, pues actualmente se ventilan en la fase de desahogo probatorio 79 procesos contra el Ayuntamiento cabeño, y solo es necesario consultar las listas de acuerdos para constatarlo, pues dicha información es pública.

En el cuerpo de la publicación se minimiza el efecto de las demandas instauradas en contra del Ayuntamiento, por aquellos que habiendo sido “desbasificados”, eligieron acudir a los tribunales a combatir la ilegalidad de dicha determinación. Todos los que optaron por la vía del amparo y formularon adecuadamente sus agravios, obtuvieron la protección de la justicia Federal. Al menos 34 de ellos se encuentran en este caso, y serán reinstalados y cobrarán íntegramente todas las prestaciones que conforme a la ley les corresponde. Ello implica un importante desembolso para las arcas municipales. El resto de los demandantes, que optaron por la vía controversial, al menos 79 de ellos tienen toda la certeza que ganarán la contienda, básicamente porque la última resolución en su caso, será dictada por el Tribunal Colegiado del Circuito sudcaliforniano, y es verdad sabida y documentada que dicho tribunal no puede variar su criterio una vez plasmado, y el mismo ya quedó asentado al resolver los 34 amparos.

En síntesis, el conflicto generado por la torpeza vengativa del presidente municipal, enderezada en contra de los empleados municipales basificados que simpatizaron con el proyecto político antagónico al del actual presidente durante el proceso electoral, está lejos de resolverse, y cuando ello ocurra, será indefectiblemente en contra del Ayuntamiento. Es decir, en perjuicio y detrimento de las arcas municipales, y por ende, afectando finalmente al gobernado residente en el municipio cabeño, pues la millonaria indemnización que tendrá que pagar el ayuntamiento, afectará a todos los programas del servicio público en el municipio.

¿Por qué mentir, siendo tan evidente la falsedad de lo declarado? ¿Es mintiendo como se logra minimizar el efecto negativo de la errática decisión tomada por el complaciente cabildo a instancias del rencoroso presidente municipal?

Funcionan las mentiras para dañar al oponente político en campaña. Funcionan para ganarse el voto del electorado. ¿También funcionan para que el gobernado ignore las graves consecuencias económicas de las erráticas decisiones edilicias? Toca a la ciudadanía responder la interrogante.